El objetivo es brindar herramientas para la integración social de las mujeres alojadas en el establecimiento de Cerro Largo, generando mano de obra capacitada en la manufactura de productos locales.

Los fondos surgieron de un llamado del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) que tenía como objetivo financiar proyectos rurales en la zona del paraje Conventos (lugar en el que se ubica la Unidad N.º 15). A partir de la búsqueda de una idea viable para el proyecto, desde la Unidad se estableció un equipo de trabajo junto a otras instituciones (Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca).

“Tuvimos muchas reuniones, evaluando los pasos a seguir, haciendo un proceso seguro, transparente y motivador para las mujeres privadas de libertad que además estuviera acorde a los parámetros requeridos en las bases y sobre todo fuera ejecutado con certeza y resultados positivos”, explicó la Operadora Penitenciaria G3 Mtra. Gabriela Ferreiro, Subdirectora Técnica de la Unidad.

En octubre de 2017, se presentó formalmente el proyecto en la convocatoria. “Se definió que sea un emprendimiento de fabricación de capas de ovejas porque evaluamos la demanda de la zona rural y el grado de dificultad del aprendizaje del oficio”, señaló.
Si bien las internas tienen total acceso a los programas de trato que el centro brinda, la iniciativa apuntó a buscar un emprendimiento que les permitiera aprender un oficio y además, generar un ingreso para estas mujeres que en la mayoría de los casos son jefas de hogar y soporte económico de sus familias.

Una vez que la propuesta obtuvo los fondos, comenzó un proceso de talleres con las mujeres. “Un trabajo cuidadoso y secuenciado sobre la importancia del emprendimiento, las responsabilidades y debilidades que implica, el reglamento de funcionamiento, la asignación de horas y tareas, etc.”, indicó Ferreiro. Con el dinero obtenido se acondicionó un container donado por ASSE y se compraron los elementos necesarios para comenzar a producir: rollos de nylon de silo, engrampadora y grapas industriales.  

La capacitación y orientación calificada para montar y poner en funcionamiento el emprendimiento estuvo a cargo de Chabela Blanc, representante de un colectivo de mujeres rurales que lleva adelante el mismo emprendimiento pero en la ciudad de Paysandú.

La producción comenzó en diciembre de 2018 y se prevé que para marzo de 2019 las cinco mujeres privadas de libertad que conforman el emprendimiento tengan listas 1.900 capas para comercializar en la zona. “Ya hay productores que han manifestado su interés de comprar parte de la producción y una vez que estén listas para salir al mercado, nos contactaremos con ellos a través del MGAP”, señaló Ferreiro.

 

 

División de Comunicación Institucional del INR

Montevideo, 8 de febrero de 2019

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